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Aplicaciones móviles

¿App o web para su negocio? Cómo decidir sin gastar de más

Cuándo basta con una web, cuándo merece la pena una aplicación para iOS y Android y qué es una web instalable. Criterios prácticos y cinco preguntas para decidir antes de pedir presupuesto.

estudio MY · · 4 min de lectura

Inicio de una app de pedidos para recoger de una panadería (proyecto de demostración Molla)

Mucha gente pide una app cuando lo que necesita es que sus clientes reserven sin llamar. Otros siguen con una web cuando sus clientes ya repiten cada semana y agradecerían tenerla en el móvil. La pregunta útil no es qué está de moda, sino qué hace su cliente y con qué frecuencia.

1. Una web es lo primero que encuentran

Quien no le conoce le busca en Google, no en una tienda de aplicaciones. Una web se abre con un enlace, no hay que instalar nada y funciona en cualquier móvil y ordenador. Además, un cambio queda publicado al momento.

Si la mayoría de sus visitas son de gente que llega una sola vez o muy de vez en cuando, una web bien hecha suele bastar: un restaurante que recibe turistas, un despacho profesional, una empresa de reformas. Si ya tiene una, nuestro autodiagnóstico gratuito le dirá por dónde empezar a mejorarla.

2. Cuándo merece la pena una aplicación

Una app gana cuando el mismo cliente vuelve una y otra vez, o cuando hace falta algo que el móvil hace mejor que una página:

  • Uso frecuente. Un estudio de yoga donde cada alumno reserva varias veces al mes, o una panadería donde se pide a diario.
  • Avisos. Recordar una cita, avisar de que queda una plaza libre o de que el pedido está listo.
  • Funciones del teléfono. Cámara, código QR, ubicación o trabajo sin conexión.
  • Herramientas para su equipo. Partes de trabajo, inventario o fichajes: quien la usa no tiene que buscarla y va en el móvil de la empresa.

Lo enseñamos en dos proyectos de demostración, con marca y datos ficticios: Onda, reservas y bonos para un estudio de pilates, y Molla, pedidos para recoger y tarjeta de sellos para una panadería.

3. El punto intermedio: la web que se instala

Una web instalable (lo que los técnicos llaman PWA) se abre como una web, pero se puede añadir a la pantalla de inicio y abrirse a pantalla completa, como una app. No hay que pasar por la revisión de ninguna tienda y se actualiza como cualquier web.

También puede enviar avisos. En iPhone, según la documentación de Apple, los avisos web funcionan desde iOS 16.4 en las webs añadidas a la pantalla de inicio: el cliente tiene que dar ese paso primero, y no todo el mundo lo da.

Es una buena manera de probar una idea antes de invertir en una aplicación. Lo que no da por sí sola es la presencia en App Store y Google Play.

4. Si es una app: nativa o una sola base de código

Hay dos caminos. Una app nativa se escribe aparte para cada sistema; en iOS, con Swift. Es la opción natural si depende mucho de las funciones del iPhone o si solo le importa iOS.

Con una sola base de código, por ejemplo Flutter, la misma app sirve para iOS y Android. Suele ser lo razonable en un negocio cuyos clientes usan los dos sistemas. Lo decidimos mirando quiénes son sus clientes, no por costumbre.

5. Lo que suele olvidarse al hacer las cuentas

  • Las cuentas de desarrollador. Apple y Google cobran por tener una cuenta de desarrollador. Consulte el importe vigente y ábrala a nombre de su empresa, para que la app sea suya.
  • La revisión de las tiendas. Cada versión pasa por una revisión, y a veces la rechazan y hay que corregir algo. Cuente con ello en las fechas.
  • El mantenimiento. Cada nueva versión de iOS y Android puede pedir ajustes. Una app no se termina el día que se publica.
  • Los datos de sus clientes. Las tiendas piden declarar qué datos recoge la app, y el RGPD se aplica igual que en una web.
  • Conseguir que la instalen. Nadie encuentra una app de un negocio local por casualidad: necesita su web, su local y sus clientes para darla a conocer.

6. Cinco preguntas para decidir

  1. ¿Cuántas veces al mes vuelve el mismo cliente? Si son pocas, empiece por la web.
  2. ¿Necesita avisos, cámara, QR o trabajo sin conexión? Si es que sí, piense en una app o en una web instalable.
  3. ¿Le encuentran sobre todo por Google? Entonces la web va primero, haya app o no.
  4. ¿Es una herramienta para su equipo? Una app interna tiene poco riesgo: no hay que convencer a nadie de que la instale.
  5. ¿Puede probar la idea con un prototipo? Casi siempre sí, y sale mucho más barato que equivocarse.

En la mayoría de los negocios el orden es este: primero una web que funcione, y la app cuando los clientes ya la piden. Si quiere verlo con su caso delante, empezamos con un prototipo que se toca en el móvil. Y si su negocio está cerca, también puede leer qué tenemos en cuenta en las aplicaciones para negocios de Girona.

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